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Justo cuando empezaba a pudrirme por dentro llegaste tú, con tu forma de quererme y tu manera de hacer las cosas. Llegaste para enseñarme a vivir. Me enseñaste que cuándo te tropiezas has de levantarte lo más rápido posible, que el secreto no está en las caídas, si no en las remontadas. Me enseñaste a ver, y no a mirar. Me enseñaste que si cruzas un poco la línea de lo normal, el mundo es magnifico, encantador, alucinante. Mi mundo, nuestro mundo.
Que me encanta tu forma de mirarme, de besarme, que me gusta cuando me dices que me quieres y me callas la boca con un beso para que no te pueda decir que yo más. En definitiva, me encantas tú.
Y ya sabes que todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor, me lo se de memoria desde el día que me dijiste tu nombre y me diste dos besos.
QUE FÁCIL PARECE A VECES ENAMORARSE.
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